En la década de 1980, los jóvenes eran vistos con suspicacia en Medellín, especialmente los rockeros de los barrios populares. Habían sido relegados a una suerte de ostracismo desde el Festival de Ancón, a principios de la década de 1970. En dicho período, prácticamente no se grabó discografía rockera en Medellín, lo que evidencia el lugar del rock en la cultura local de ese momento. Pero el interés por el rock pervivió en el circuito subterráneo que crearon sus seguidores, al margen del desinterés de las emisoras y los grandes medios.
Dicho circuito se fortalece en las notas y las galladas de la época, que eran fenómenos sociales juveniles barriales que facilitaron la circulación del rock subterráneo, que se diferenciaba de la “caspa”, el rock y cualquier otra música que sonara en la radio. A comienzos de los 80 hay una nueva ola de grupos en la escena del rock, que se orientan hacia géneros fuertes como el hard rock (Carbure, Nash, Piro) y el heavy metal (Excalibur, Danger, Kripzy), y hay también un creciente interés en lo que se conoce genéricamente como new wave (Pretexto y Complot).
Las primeras bandas. El grupo Peste, conformado por Harlyn David Urrego (voz), Oswaldo Restrepo (bajo), John “Ringo” Herrán (batería) y Jorge Vélez (guitarra). Año 1986. Archivo de Faber López Amariles.
Unidos por la música. Portada del Número 1 de Visión Rockera, revista independiente de Medellín, antecedente del fanzine Nueva Fuerza. Difundió rock, metal, punk y vieja guardia. Publicada en agosto de 1986.
En 1985, después de “La batalla de las bandas”, se puede diferenciar una escena rockera de origen popular con afinidad por estéticas más extremas y radicales que las promovidas por la radio del momento. Entre los grupos representativos se puede contar a Mierda, Glostergladiator y Parabellum. En 1985, las galladas de punks empiezan a producir sus propias notas y fiestas, con sonido exclusivamente punk, y adoptan un estilo propio que los diferencia de los metaleros y rockeros, dentro de la escena subterránea local. Incluso hay peleas entre algunas galladas en diversos territorios de la ciudad.
La primera escena punk en Medellín, surge totalmente al margen de la industria discográfica local, una de las más tradicionales de Colombia, e incluso no reproduce la práctica de la industria de fundar sellos discográficos, sino que cada producción es un esfuerzo de autogestión y autoproducción de la banda o del grupo de bandas que deciden emprenderla. Además, los lazos que la unen son tanto de amistad como territoriales, así que se puede hablar de unos vínculos comunitarios que explican su solidez.
Como era una música marginal, y las políticas de liberación de las importaciones que trajo la globalización todavía no se habían promulgado, el acceso a información era escaso, no había muchas fotos ni publicaciones (internet todavía no existía), y por eso la estética del punk de Medellín es muy propia. Un libro que marcó una influencia muy importante fue “Punk, la muerte joven”, del periodista argentino Juan Carlos Kreimer.
El colectivo MPM (Movimiento punk de Medellín), surge aproximadamente en 1986 en la zona noroccidental de Medellín, y de ahí surgen los primeros grupos, canciones, grabaciones, y conciertos, y comienza un proceso de articulación y encuentro, que permite el acercamiento entre galladas y la cohesión al interior de la escena, más allá del barrio.
Gallada rockera. Amigos reunidos en la casa de Patricia Arenas. De izquierda a derecha: “el Amigo”, Patricia, Isabel, Meisis, Fecho y “el Negro”. Parche de los barrios Castilla y 12 de Octubre. Año 1987. Archivo Patricia Arenas.
Primeros toques. Desadaptadoz en vivo en el Festival de Música Antioqueña en Zamora, a beneficio de la Corporación Nuestra Gente. En escena: Óscar (guitarra), Garled (voz), Giovanni Oquendo (bajo) y Caliche (Batería). Año 1988. Archivo Faber López Amariles.
Como el punk era una escena básicamente joven en la década de 1980, algunos epicentros importantes estaban en colegios como el Marco Fidel Suárez, el Pascual Bravo y el Liceo Antioqueño, que también fueron espacios importantes de encuentro con el movimiento estudiantil del momento.
Hacia 1987, comienzan a llegar los primeros fanzines extranjeros, lo cual permite la circulación de más información sobre el punk global. También comienza la producción local de fanzines y el intercambio epistolar con el resto del mundo, que permitió la circulación de música punk local, y la llegada de discos y casetes de los lugares más recónditos imaginables, como Escandinavia y algunos países al otro lado de la cortina de hierro. En 1989, se graban los primeros 3 discos de vinilo, todos de 7 pulgadas: un disco compartido de los grupos Rasix y Sociedad Violenta, y los primeros discos de Imagen e I.R.A.
El contexto sociopolítico era difícil: en 1984, el cartel de Medellín asesina a Rodrigo Lara Bonilla, ministro de justicia, y el Estado le declara la guerra a esta organización, que era la líder en tráfico de cocaína en Colombia y el mundo. En un principio, la guerra se localiza más en Bogotá, pero a partir de 1987, golpea cada vez más a Medellín, y participan diferentes actores: el ejército y la policía, por un lado, los combos ligados al narcotráfico, por otro, y las milicias populares, por el otro. Los índices de homicidio comienzan a subir: si en 1988 hubo 2.523 asesinatos en Medellín, en 1989 fueron 4.052 y en 1990 llegaron a 5.424.
El ambiente se hace cada vez más difícil en los barrios, la socialización en las galladas era peligrosa, porque el clima de guerra había sembrado la paranoia en diversos actores armados, que sospechaban de cualquier grupo de jóvenes que vieran en una esquina. Desde 1988 comienzan las reuniones de OREC (Organización Reacción En Cadena), la segunda iniciativa organizativa dentro de la escena, liderada por Freddy Rodas “El Chino”, un referente muy importante del punk del momento. Esta vez, la iniciativa abarcaba más territorios, y comenzaba a buscar nuevos espacios y nuevos aliados, para salir del atolladero en el que los había encerrado, poco a poco, la guerra.
Primeros toques. Patricia Arenas, Klauss y la banda Diskordia en un concierto en Campo Valdés. Año 1989. Archivo de Patricia Arenas
Escena Hardcore. Ataque de Sonido se expresa. Imagen incluida en la reedición en vinilo de «Estamos en la Sima Vol. 1.” Reproducción de Ricardo Gómez (2021). Año 1989.
Las notas se acabaron poco a poco, los parches y las galladas se dispersaron y comenzó una migración hacia otros territorios y otras músicas, inspirados por la nueva realidad que imponía el conflicto armado, y por la estética más agresiva del hardcore punk que prevaleció a partir de 1989, y dio nacimiento a una nueva ola de bandas que comenzó a predominar después de la recopilación “Estamos en la sima”, de 1989.
Desde este primer período de su historia local, el punk se convierte en un sistema de autogestión, cooperación y solidaridad, que permite atender las necesidades estéticas y de expresión de sus participantes, y sienta las bases para construir vidas e identidades al margen de la cultura tradicional antioqueña y el circuito institucional del arte. La economía de la escena está asociada con el consumo de música e información subcultural sobre el punk, proveniente de diversos contextos a nivel global, en la autoproducción y distribución colaborativa de productos culturales, y en la autogestión de agrupaciones musicales eventos, medios y acciones que permitieron la consolidación de una comunidad, con asiento en diversos territorios barriales locales, con profundos lazos comunitarios, pero también con fuertes tensiones de índole territorial.
PUBLICACIONES
Los fanzines fueron una herramienta vital para la consolidación de la escena subterránea punkera en Medellín y el área metropolitana durante la década de 1980, al ofrecer medios de comunicación alternativos, autogestionados y profundamente conectados con las afinidades musicales, agrupaciones y juventudes.
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Visión Rockera, Número 6, con 10 números entre 1986 y 1988, fue probablemente el primer fanzine de la ciudad, difundió punk, metal y vieja guardia.
Piensa y Actúa, Número 1, editado en 1988 por Freddy Rodas “El Chino”, es reflejo de una postura crítica y comprometida desde el punk.
Metal Fuerza, de 1986, dedicado exclusivamente al metal, evidencia cómo diferentes géneros del rock compartieron estéticas y luchas en un contexto hostil.
PODCAST
En este episodio abordamos la economía en la escena punk a partir de tres temáticas asociadas con su surgimiento: Las primeras galladas que funcionaban como eje comunitario de la primera generación; las notas o los sollis, como los primeros espacios de encuentro; y el surgimiento del Movimiento Punk de Medellín (MPM), la primera articulación e iniciativa organizativa más allá de los parches de barrio.
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VIDEO
Entre el ruido y la rebeldía adolescente, nacen las primeras ‘notas’ y punks, y emergen redes donde circulan sus gritos. Terrazas convertidas en templos punk. Amplificadores prestados, guitarras hechizas y espacios no convencionales para la música. En cualquier lugar se forja el sonido de un futuro primitivo.
LISTA DE CANCIONES
Esta lista de reproducción no tiene un eje temático, sino cronológico. Recoge algunas bandas representativas en el primer período estudiado, que abarca desde 1985 hasta 1989, y muestra la diversidad estética que había en la escena de ese momento.
REGISTROS DE VIDEO
Registros únicos e irrepetibles de la escena punk en su momento más intenso: delineando un futuro primitivo. Videos caseros, grabaciones de conciertos clandestinos y documentos visuales que capturaron la resistencia cultural en tiempo real. Cada clip es un testimonio directo de jóvenes que transformaron la rabia en arte, la represión en rebeldía y los espacios marginales en epicentros de libertad creativa. Materiales de archivo que ruedan por la internet mostrando sin filtros cómo se construyó una movida underground que marcó para siempre la economía e identidad cultural de Medellín.