Estos artículos proponen un desarrollo de la escena punk, ofreciendo una imagen de diversidad y transformación que se contrapone a la visión monolítica y estática del surgimiento del movimiento.
La historia del punk en Medellín y el Valle de Aburrá puede dividirse en seis períodos que, aunque muestran continuidades, también evidencian rupturas que permiten hablar de evolución. Se configura así una escena con una amplia diversidad de actores, escenarios, tensiones, conflictos y alianzas que le otorgan sentido. Esto nos invita a reflexionar sobre el lugar de la cultura Hazlo Tú Mismo (HTM), los cambios que han determinado su periodización y las fuentes a partir de las cuales se construyeron estas culturas, sus valores, sus prácticas y los productos que las caracterizan.
En los seis artículos que siguen se destaca el análisis de las prácticas asociadas a la economía punk de la cultura HTM. Entre los ámbitos donde se manifiesta dicha economía pueden mencionarse: la producción editorial y discográfica en su diversidad de formatos; el estilo punk y la relación que propone con el propio cuerpo, visible en la creación y comercialización de ropa y accesorios, así como en las prácticas de arte corporal; y el desarrollo de las “carreras HTM” emprendidas por muchos integrantes de la escena.
Periodo 1
No te desanimes mátate (1985-1989): De notas y galladas.
En la década de 1980, los jóvenes eran vistos con suspicacia en Medellín, especialmente los rockeros de los barrios populares. Habían sido relegados a una suerte de ostracismo desde el Festival de Ancón, a principios de la década de 1970. En dicho período, prácticamente no se grabó discografía rockera en Medellín, lo que evidencia el lugar del rock en la cultura local de ese momento. Pero el interés por el rock pervivió en el circuito subterráneo que crearon sus seguidores, al margen del desinterés de las emisoras y los grandes medios.
Periodo 2
La ciudad morgue (1990-1994): Fanzines y vinilos.
El contexto es hostil en este paso hacia el segundo período de la historia del punk de Medellín. Las circunstancias del conflicto armado interno han dispersado a las galladas punk y expulsado a sus miembros de sus territorios barriales, y hacen que los índices de homicidios sigan aumentando, hasta hacer de 1991 el año más violento en la historia de Medellín, con 6.349 asesinatos.
Periodo 3
Ideas encontradas (1995-1998): Del casete a la radio
Después de la muerte de Pablo Escobar, se consolida el poder paramilitar en la ciudad. Más que el final de la violencia, lo que había llegado era un cambio de su administración. La crisis de seguridad de Medellín tuvo una consecuencia imprevista, el Estado tomó iniciativas de recuperación de la ciudad que permitieron cambios en la relación entre institucionalidad y escena. La nueva mirada que la oficialidad tenía de los jóvenes, ayudó a cambiar poco a poco la estigmatización y la exclusión. Se fundan instituciones como la Oficina de la Juventud, el Consejo Municipal de la Juventud y la Red de Escuelas de Música de Medellín, y de paso se cualifica a los músicos, logrando que los jóvenes de los barrios populares accedan a entrenamiento musical.
Periodo 4
La Flema Innata (1998-2004): De bandas a colectivos.
En 1998, tras la muerte de Pablo Escobar y la nueva constitución, todavía no hay un país en paz. La violencia urbana se recrudece. Comienza con la disputa de las zonas copadas por milicias urbanas, que llevó a eventos históricos como la «operación Orión», la operación militar urbana más grande que se ha realizado en Colombia, y desemboca en la hegemonía paramilitar a partir de 2002.
La globalización avanza, aumenta el acceso a internet de banda ancha, y a la televisión por cable. No hay mucha circulación de turistas internacionales en este período, pero internet facilita la comunicación global. Abre posibilidades de viajar a los punks locales, y trae bandas de Venezuela, Perú, México, Puerto Rico, Argentina y otros países latinoamericanos.
Periodo 5
Nada nuevo bajo el sol (2005-2009): Piratea y difunde.
En 2003, comienza un proceso de negociación con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que culmina con su desmovilización en 2006. En 2008 son extraditados algunos de sus líderes, y esto desemboca en una nueva guerra entre combos y una gran crisis de seguridad urbana en la ciudad. Tanto alcaldes como gobernadores son elegidos por períodos de 4 años, a partir de 2004. En la alcaldía estuvieron Sergio Fajardo (2004 -2008) y Alonso Salazar (2008-2012). En la gobernación, Aníbal Gaviria (2004-2008) y Luis Alfredo Ramos (2008-2012).
Periodo 6
Estamos en la Sima (2010-2019): El regreso del vinilo.
Después de 2003 y el paramilitarismo se pasa, según el CNMH, de una violencia asociada con el conflicto armado a una situación de inseguridad, relacionada con la criminalidad mafiosa, y hay una hegemonía de la Oficina de Envigado. Tras la extradición de Don Berna, hay disputas por la Oficina, la guerra termina con un «»pacto del fusil»» en 2013. Si en la administración de Fajardo se hablaba de “donbernabilidad”, en 2013, en la de Aníbal Gaviria se habla de «pactos de fusil», y en 2017, en la de Federico Gutiérrez, arrestan al secretario de seguridad por nexos con la Oficina.